
Si te preguntas ¿qué ingresos necesitas para comprar vivienda VIS? ¡Este artículo es para ti! En esta nota de OIKOS Constructora te explicamos qué monto requieres, cuáles son los apoyos disponibles para apoyarte en la inversión y los costos asociados al proceso de compraventa. ¡No dejes de leer!
Antes de saber cuánto debe ganar una persona o un hogar para comprar un apartamento en el occidente de Bogotá, es esencial comprender cómo determinan los bancos y entidades financieras si un solicitante puede asumir un crédito con responsabilidad. Este proceso se denomina capacidad de endeudamiento y representa el análisis que realiza una entidad financiera para establecer cuánto puede comprometer del ingreso un hogar en el pago mensual de un crédito sin afectar su estabilidad financiera.
Conoce a continuación cómo se estructura este cálculo para que sepas “¿cuánto debo ganar para comprar apartamento en Bogotá?” y cuáles son los elementos que más influyen en el resultado final, especialmente cuando se trata de vivienda de interés social (VIS):
Las entidades financieras suelen determinar qué porcentaje del ingreso mensual puede destinarse al pago de la cuota de un crédito hipotecario para vivienda VIS, teniendo en cuenta:
La normativa bancaria en Colombia permite que, en el caso de créditos hipotecarios para vivienda VIS, la cuota mensual pueda representar hasta el 40% del ingreso bruto mensual del hogar. Esto significa que si una familia gana, por ejemplo, $4.000.000 de pesos al mes, hasta $1.600.000 podrían destinarse al pago del crédito sin superar los parámetros de riesgo que se consideran saludables para la mayoría de entidades financieras.
Aunque la regulación permite un porcentaje más alto en ciertos casos, numerosos analistas financieros recomiendan que el compromiso mensual con la vivienda (cuota del crédito más gastos fijos asociados) no exceda el 28% del ingreso bruto mensual, especialmente cuando existen otras obligaciones de deuda. Esta recomendación busca dejar margen suficiente para gastos variables, ahorro y contingencias sin tensión financiera.
En el cálculo de la capacidad de endeudamiento no se evalúa únicamente el ingreso de una persona. Las entidades financieras pueden sumar ingresos de cotitulares (por ejemplo, dos o tres integrantes del hogar) para ampliar el potencial de crédito, siempre y cuando cada uno cumpla con los requisitos de formalidad y estabilidad laboral. Esta práctica favorece a hogares con doble ingreso.
No todas las instituciones financieras utilizan los mismos criterios internos. Aunque la regulación permite cierta flexibilidad, algunos bancos establecen límites más estrictos a la cuota de endeudamiento según sus políticas internas, la calidad crediticia del solicitante y sus obligaciones actuales. Esto puede influir en la cantidad máxima a financiar.
Determinar la capacidad de endeudamiento va más allá de aplicar un porcentaje de ingreso. Los bancos realizan análisis más complejos que incorporan obligaciones existentes, historia crediticia y el desempeño económico del hogar. A continuación explicamos más sobre los elementos clave que componen esta relación:
Para establecer cuánto puede pagar un hogar por su crédito hipotecario, las entidades financieras no solo evalúan el ingreso, sino también otras obligaciones recurrentes como créditos de consumo, cuotas de tarjeta de crédito, créditos de libre inversión y otros compromisos financieros. De este cruce se obtiene el ingreso “disponible” real que puede destinarse a una nueva deuda sin poner en riesgo la sostenibilidad económica.
La relación entre ingresos y endeudamiento también está influida por el historial del solicitante. Un registro de pagos puntual y una buena calificación crediticia pueden mejorar las condiciones de préstamo o incluso flexibilizar ciertos umbrales internos, siempre bajo el análisis de riesgo de la entidad financiera.
Las tasas de interés y las condiciones generales del mercado financiero también afectan la capacidad de endeudamiento práctica. Por ejemplo, en períodos de tasas altas, la misma cuota representa un mayor esfuerzo financiero, lo que puede reducir el monto de crédito aprobado a pesar de ingresos similares.
Una vez que se entiende cómo las entidades financieras evalúan la capacidad de endeudamiento, el siguiente paso es aplicar esos criterios a un caso concreto: la compra de un apartamento VIS en el occidente de Bogotá. El análisis de ingresos nos permite estimar de forma aproximada qué salario mensual debería tener un comprador o un hogar para que la cuota de crédito sea sostenible y consistente con las prácticas del mercado. A continuación, te mostramos ejemplos prácticos y cómo factores como subsidios y ahorro inicial pueden inclinar la balanza a favor de tu proyecto de vivienda:
Para hacer tangible lo anterior, aquí presentamos escenarios hipotéticos que ilustran cómo un nivel de ingresos puede traducirse en una cuota mensual de crédito, considerando el contexto colombiano:
Imaginemos un hogar con ingresos conjuntos equivalentes a 3 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV). Según análisis de mercado, para obtener un crédito hipotecario de alrededor de $140 millones, que podría corresponder al monto a financiar para un apartamento VIS típico, se requerirían ingresos cercanos a $3,7 millones al mes, asumiendo tasas de interés competitivas y plazos largos. Esto representa aproximadamente 2,9 SMMLV, lo que ubica al hogar dentro del espectro de compradores realistas para este tipo de vivienda en el país.
Con ingresos similares a ese escenario, la cuota mensual estimada de un crédito VIS podría oscilar dentro de un rango que no exceda lo que permiten los parámetros normativos para vivienda de interés social (hasta 40% de ingresos brutos), dependiendo también del plazo del crédito y de otros factores como seguros o gastos administrativos, que varían entre entidades financieras.
Si los ingresos son mayores (por ejemplo, equivalentes a 4 SMMLV), el comprador podría acceder a montos de crédito más altos o mejorar las condiciones de plazo y tasa, lo que disminuye la presión sobre la cuota mensual y amplía las posibilidades de elección en el mercado de apartamentos en venta en Bogotá, Castilla o en otras zonas del occidente.
No basta con tener ingresos adecuados: la entidad financiera también valora estabilidad laboral, historial crediticio y otros factores que pueden ajustar la cuota máxima permitida para cada solicitante. Esto influye directamente en la cantidad de crédito a la que se puede acceder y, por ende, en el monto de vivienda al que se puede aspirar.
La capacidad de compra no depende únicamente de los ingresos. En Colombia existen herramientas que pueden reducir la carga financiera inicial y hacer más accesible la adquisición de vivienda VIS. Es importante conocerlas porque pueden bajar el ingreso requerido de forma efectiva:
En Colombia, programas como Mi Casa Ya y otros impulsados por la Secretaría Distrital del Hábitat en Bogotá entregan subsidios tanto para la cuota inicial como para la tasa de interés del crédito, dependiendo del nivel de ingreso familiar y clasificación socioeconómica. Estos apoyos reducen el monto que el comprador debe financiar directamente con sus ingresos.
Si un hogar está afiliado a una caja de compensación, puede acceder a subsidios adicionales que contribuyen a cubrir parte de la cuota inicial o mejorar las condiciones de financiación. Esto puede disminuir la presión sobre los ingresos mensuales requeridos para asumir un crédito hipotecario.
Un ahorro acumulado, incluidas las cesantías que pueden liberarse para compra de vivienda, reduce el monto total a financiar, lo que a su vez reduce la cuota mensual requerida. Por ejemplo, si se logra aportar el 10% o más del valor del apartamento como cuota inicial, el préstamo puede estructurarse con mejor relación cuota-ingreso.
La combinación de subsidios estatales, subsidios de cajas de compensación y ahorro de cuota inicial puede traducirse en que un hogar con ingresos equivalentes a 2,5-3 SMMLV tenga condiciones reales de acceder a un crédito VIS competitivo y a proyectos residenciales bien ubicados en el occidente de Bogotá.
Comprar un apartamento no implica únicamente reunir los recursos para la cuota inicial o demostrar ingresos suficientes para un crédito. Existen costos adicionales que forman parte del proceso legal y financiero de la compra, y muchos compradores no los consideran hasta el último momento, lo cual puede generar sorpresas en el presupuesto.
Estos gastos se activan en distintos momentos del proceso (promesa, escrituración, registro público, entre otros) y pueden representar un porcentaje importante del valor total de la vivienda. A continuación te explicamos cuáles son estos elementos y cómo impactan tus finanzas al adquirir un inmueble nuevo en Colombia:
Antes de firmar la escritura y registrar formalmente tu propiedad, hay costos que deben ser considerados y planificados con anticipación para evitar contratiempos:
La cuota inicial es el dinero que aportas directamente al valor del apartamento y no se financia con el banco. En Colombia, este pago suele oscilar entre el 20 % y el 30 % del valor de la vivienda, aunque puede variar según la política de financiación y la relación préstamo-valor que ofrezca la entidad financiera. Tener claro que este monto no incluye los gastos de cierre es clave para organizar tu presupuesto personal.
Si te preguntas ¿qué gastos adicionales hay al comprar un apartamento? ¡Presta atención a lo que te diremos a continuación!: Una vez que el comprador y el vendedor están listos para formalizar la transacción en notaría, se generan gastos asociados a la protocolización, autenticación y certificación de documentos. Estos usualmente representan alrededor de 0,54% del valor del inmueble en promedio para vivienda nueva y deben cubrirse al momento de la firma de la escritura.
Tras la escritura, es necesario registrar la compraventa en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, lo cual genera un impuesto adicional que suele representar un porcentaje del valor de la propiedad y es obligatorio para que tu nombre aparezca oficialmente en el folio de matrícula inmobiliaria.
Aparte de los gastos notariales, pueden existir pagos por certificados de tradición y libertad, copias de documentos, impuestos de beneficencia y otros trámites requeridos por la normatividad vigente, que aunque no siempre son altos individualmente, deben sumarse al presupuesto total al comprar un inmueble.
Además de los gastos de compra y formalización, la vida en un conjunto residencial trae otros gastos regulares que también forman parte de la ecuación financiera al adquirir tu vivienda:
Una vez te conviertes en propietario, debes asumir la cuota de administración que el conjunto residencial establezca. Esta tarifa cubre el mantenimiento de áreas comunes, seguridad, limpieza y servicios básicos dentro del conjunto, y su valor se define según el tamaño del apartamento, el número de servicios y la estructura de gasto del edificio.
Al asumir un crédito hipotecario, es habitual que la entidad exija seguros de vida, de desempleo o de daños al inmueble. Estos seguros se pagan mensualmente o anualmente y forman parte de tus costos de hogar, aunque no se incluyan directamente en la cuota principal del crédito.
Aunque estas facturas no son un gasto de compra, la responsabilidad de pagar agua, energía, gas y otros servicios públicos recae sobre el propietario desde el momento en que habita o arrienda el inmueble. Planear estos costos desde antes de la mudanza te permitirá no tener sorpresas financieras al iniciar tu vida en la nueva vivienda.
La vivienda nueva puede requerir ajustes o mejoras según tus necesidades personales (como instalación de closets, persianas o acabados interiores). Aunque estos no son obligatorios para la entrega, es prudente considerarlos dentro de un plan financiero realista para no afectar tu estabilidad de gastos mensual.
Elegir dónde dar el paso de comprar vivienda es tan importante como entender cuánto se debe ganar o qué gastos se deben cubrir. En ese contexto, es valioso conocer una propuesta concreta que responde a las necesidades de quienes están evaluando invertir o establecerse en el occidente de Bogotá.
A continuación te explicamos por qué el proyecto de vivienda VIS en Bogotá OIKOS Balmora se perfila como una alternativa pensada para aprovechar las condiciones actuales del mercado, combinando ubicación, diseño funcional y beneficios estructurales propios de un proyecto de vivienda de interés social en Bogotá:
Antes de detallar cada punto en profundidad, es importante señalar que Balmora se desarrolla dentro del barrio El Vergel Occidental – Zona Castilla, una zona en crecimiento con conexiones viales clave y cercanía a servicios que favorecen tanto el día a día como la proyección de valorización de la propiedad.
OIKOS Balmora está situado sobre la Carrera 84 con Avenida Ciudad de Cali y Avenida Guayacanes, en un entorno con acceso directo a rutas de transporte, lo que facilita los desplazamientos hacia el centro, al aeropuerto El Dorado o a zonas comerciales reconocidas del occidente de Bogotá.
El proyecto ofrece apartamentos de aproximadamente 45 m² de área construida (39,25 m² privados) con opción de 2 a 3 habitaciones según la configuración que cada familia necesite. Esta flexibilidad permite adaptar el espacio a distintas etapas de vida, desde personas solas hasta familias pequeñas.
Desde la preventa sobre planos, Balmora propone precios fijos en pesos colombianos y planes de pago con cuota inicial distribuida en un plazo razonable, lo que da mayor tranquilidad financiera al comprador y le permite planear su presupuesto con más certeza.
¡No te pierdas este artículo! Aquí te contamos más detalles sobre este proyecto VIS en El Vergel, Bogotá
Otras ventajas que caracterizan a estos apartamentos de interés social en Bogotá y que pueden hacerlos especialmente atractivos si estás pensando en comprar vivienda en el occidente de Bogotá incluyen:
La clasificación del proyecto como vivienda de interés social permite explorar subsidios nacionales y locales que pueden reducir tanto la cuota inicial como la carga financiera del crédito.
Los apartamentos incluyen distribuciones pensadas para aprovechar al máximo cada metro cuadrado y permitir personalizaciones según el estilo de vida de sus residentes.
El proyecto integra espacios como salón social, zona de juegos infantiles, gimnasio y áreas de convivencia comunitaria, que enriquecen el uso cotidiano del conjunto.
Si estás listo para avanzar con tu proyecto de vivienda de interés social en Bogotá, conocer más sobre sus características para tomar decisiones informadas y orientadas al bienestar familiar y financiero, ¡contáctanos!



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