Sistema financiero a través del cual se puede tener más liquidez sobre los inmuebles con el propósito de permitir a las empresas y personas naturales lograr optimizar sus recursos según sus necesidades y razón de ser de su negocio manteniendo el uso de la propiedad sin los altos intereses bancarios, sistema que ya es manejado en el 90% de la operación financiera de las empresas europeas y norteamericanas.
Este sistema financiero consiste en transferir el inmueble a una entidad fiduciaria mediante la celebración de un contrato de “fiducia-mercantil”, constituyendo un patrimonio autónomo, cuya finalidad es fraccionar el bien raíz en títulos valores o derechos fiduciarios, que son vendidos a un grupo de inversionistas, los cuales representan una participación en el inmueble. Esto le da la oportunidad al propietario de hacer líquido su inmueble sin perder el ejercicio y la propiedad del mismo logrando una buena renta para los inversionistas y una excelente taza de financiación para el propietario del inmueble. Es necesario que el inmueble esté previamente arrendado para que la inversión sea atractiva en el mercado.